Cortina de humo

abril 19, 2008

Buenos Aires está cubierta humo. Desde hace al menos 5 días es inevitable no sentir, a través del olfato y de la vista, la presencia del agente invasor. La Reina del Plata se muestra, por estos días, lo más parecido a Londres que puede haber por tierras sudamericanas.

Según la palabra oficial del gobierno nacional, se trata de un enemigo contratado por productores agropecuarios, quienes en su afán por minimizar costos y maximizar la rentabilidad, han decidido quemar pastizales de manera irracional e irresponsable.

Florencio Randazzo, ministro de interior, y Romina Picolotti, titular de Medio Ambiente, son quienes tienen la misión de alzar la voz de las acusaciones contra esta clase de empresarios siniestros y ambiciosos. En tal sentido, ambos se encargaron de presentar una denuncia identificando a los supuestos responsables ante la Fiscalía de Investigaciones Medioambientales. Al mismo tiempo, en declaraciones a los medios, resaltaron que el gobierno no tiene ningún tipo de responsabilidad al respecto.

Resulta llamativa la importancia que el Poder Ejecutivo adjudica al suceso, en contraste con el largo silencio en otras cuestiones también de índole ambientales. La actividad desarrollada por el complejo Metal Huasi, por ejemplo, ubicado en Abra Pampa, provincia de Jujuy, y dedicado al procesamiento de plomo y otros metales, es causa directa del plomo alojado en la sangre. Según resultados de exámenes realizados, de una muestra de 234 casos que se sometieron a las pruebas, un 81%  de niños de entre 5 y 12 años que habitan en la zona, se encuentran con altos niveles del metal en el organismo.

En las últimas horas ha comenzado a circular suspicacias de las autoridades agrarias, quienes sospechan acerca de los verdaderos autores de la quema de pastizales. El argumento se sostiene en que no es ésta la época en que se suele realizar la actividad. Huele a gato encerrado. Cualquier similitud con el caso Luis Gerez es mera coincidencia.

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