La Bolivia de Evo

junio 17, 2008

Hace unos pocos meses salió publicado “Jefazo”. Un libro en el que el autor, Martín Sivak, revela el perfil del presidente de Bolivia, Evo Morales.

Martín Sivak es un argentino que a los 19 años, de viaje con sus amigos por la región del Machu Pichu, aprovechó su paso por Bolivia para ofrecer sus servicios de periodista corresponsal en Buenos Aires. Luego de algunos intentos no prósperos, su insistencia tuvo el éxito que buscaba. Así fue que comenzó sus primeros trabajos entrevistando a los ciudadanos bolivianos que habitan en Buenos Aires, y contando la manera en que se buscan un mejor destino. Al poco tiempo, el director del diario le pidió que hiciera una nota cuyo tema fuera el asesinato de Juan José Torres, ex presidente boliviano muerto en Argentina en 1976. A raíz de la investigación, Sivak consideró que el tema merecía mucho más que una nota, y la convirtió en su primer libro.

Su debut editorial alcanzó gran repercusión. En parte, debido a que en sus páginas se podía interpretar como autor intelectual del asesinato al entonces actual presidente de Bolivia, Hugo Banzer Suárez. El juez español, Baltazar Garzón, lo citó a presentarse a declarar con pruebas que argumentaran su presunción. En el año 1995, Martín Sivak conoce a un tal Evo Morales en un foro llamado “América libre” organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Evo, por aquel entonces, era un ignoto dirigente cocalero cuya proyección política no vislumbraba mayor vuelo. La lucha del dirigente sindical tenía como finalidad evitar la erradicación de la hoja de coca.

Aquella fue la primera entrevista que Sivak consiguió con quien diez años más tarde se convertiría en uno de los líderes más paradigmáticos de la historia latinoamericana. Con los años, llegó a conformar parte de las comitivas que acompañaron al actual presidente boliviano en sus giras internacionales por África, Estados Unidos y América Latina. Giras que le han permitido conocer en profundidad al primer mandatario de la zona del altiplano. Entre análisis y anécdotas, Martín, periodista, sociólogo y doctor en Historia de América Latina, recopila en Jefazo una serie entrevistas y documentos de investigación que muestran a Evo Morales, en sus facetas pública y privada. Una de las historias, cuenta la imagen de austeridad y modestia que el propio presidente predica desde el ejemplo.

En una de las giras que lo llevara por Estados Unidos, invitado por el Council of the Americas, Evo Morales tenía reservada por la organización una suite presidencial para su hospedaje, mientras que los gastos incurridos por el resto de la comitiva, deberían ser solventados por el gobierno de Bolivia. Al consultar ante la administración por el costo de las habitaciones más económicas, y no conforme con los precios de éstas, Evo Morales consideró conveniente que todos aprovecharan de las bondades de espacio que ofrecía la suite presidencial, donde la comitiva completa se acomodó para dormir entre sillones y almohadones.

El 10 de agosto próximo habrá en Bolivia un referéndum de revocatorio de mandato que decidirá la continuidad en el cargo de Evo Morales, su vicepresidente y ocho prefectos departamentales. En el caso del presidente, la revocación de su mandato tendría lugar si la oposición llegara a alcanzar un 53,74 por ciento de los votos. Es decir, el mismo porcentaje con el que Morales consiguió ganar las elecciones nacionales en 2005. De concretarse esa cifra, el actual mandatario deberá realizar un llamado a nuevas elecciones generales.

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Faringitis

junio 7, 2008

Deep Throat, o Garganta Profunda, se convirtió sin quererlo, en una de las películas más controvertidas de la historia del cine porno. Estrenada en el año 1972, el film de Gerard Damiano, se situó en el centro de la polémica de la sociedad estadounidense al tratar la práctica del sexo oral con total ausencia de pudores.

Tal fue el éxito de la película que llegó a ser exhibida por ciertas salas durante jornadas del día completo, ya sean aquellas sitios específicos de material condicionado como convencional. Así fue que hasta el propio New York Times dedicó espacio para hacer mención sobre la repercusión alcanzada.

A partir de su amplia difusión, las autoridades de más de veinte gobiernos estatales decidieron cancelar la exposición de la cinta en todos los cines del distrito. La censura argumentaba que el contenido del material resultaba una ofensa contra la moral y las costumbres de la sociedad norteamericana.

No obstante, la recaudación alcanzó los 600 millones de dólares. El costo de realización, en cambio, fue tan sólo de 25 mil, de los cuales 1200 correspondieron a los servicios de la actriz protagonista, Linda Lovelace, y una cifra menor aún para Harry Reems, el protagonista masculino.

La acusación no se limitó a la prohibición de su reproducción. El fiscal Larry Parrish, de un marcado perfil conservador, inició sus acciones legales y el juez que tomó el caso condenó a Reems a cinco años de prisión, aunque dejó fuera de la sentencia al resto de los involucrados en el juicio.

Años más tarde, el trascendente suceso dejó serias secuelas en la vida de los protagonistas. Harry Reems, trabajó en películas del género tanto tiempo como se lo permitió su adicción al alcohol y las drogas. Retirado luego del mundo del cine, logró aislarse de sus vicios para reinsertarse en forma laboral en el mercado inmobiliario.

En el caso de Linda Lovelace, su vida vaciló de un extremo al otro. En primer lugar, se unió a la lucha feminista contra el abuso de las mujeres, del que ella misma reconoció haber sido víctima cuando se rodó Deep Throat. A los 51 años de edad, en cambio, envuelta en deudas y problemas financieros, optó por volver a mostrar su cuerpo desnudo en la prensa gráfica, dos años antes de su muerte a causa de un accidente de automovilístico en 2002.


Qué país…!

junio 1, 2008

Esperando la carroza, una joya indiscutida del cine argentino.