Diez de Agosto

agosto 10, 2007

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Por tercera vez en mis 30 años de vida no podré saludar personalmente a mi hermano en su cumpleaños. La primera vez, y por razones obvias, fue en su primer aniversario, cuando todavía mi hábitat era el vientre de mi vieja. Aunque es altamente probable que en aquella ocasión mi madre, como consecuencia del estado sensible que supongo debe generar la “dulce espera”, lo habrá acercado a mi hermano a su panza como provocando un saludo imaginario entre los futuros hermanitos. Las otras dos restantes ocasiones, están relacionadas con la razón por la que Matías se feliz junto a Fernanda a vivir en otra parte del mundo pero sólo por algún tiempo. Lee el resto de esta entrada »

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