El viernes 11 la antorcha olímpica recorrió 13 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, como parte de la gira mundial que sirve para promocionar Pekín 2008 a los organizadores de los Juegos Olímpicos. El recorrido comenzó en la parte sur de Puerto Madero y a través de 60 relevistas, concluyó en el Club Hípico de Palermo.
Desde muy temprano, la Plaza de Mayo se fue preparando como parte del escenario del largo itinerario. Sobre la avenida Rivadavia se podían advertir las vallas que suelen servir para las manifestaciones, forradas en lonas publicitarias del evento deportivo mundial, a la vez que pequeños grupos de ciudadanos de origen chino con banderas del país organizador.
Poco antes del horario anunciado en que la llama pasaría por la Plaza de Mayo, un grupo de personas organizadas marcharon alrededor de la Pirámide de Mayo a modo de protesta por los hechos de violencia que se suceden desde hace un tiempo en la región del Tibet. Sin expresarse con gestos ni manifestaciones violentos, también llevaron encendida su propia antorcha en defensa de los derechos humanos.
Mucha era la expectativa de los transeúntes como de los oficinistas de la zona que asomados a sus balcones, dejaron por unos minutos sus deberes laborales para ver el paso del relevista de turno. Desde los balcones del Ministerio de Economía y de la Casa Rosada (en momentos que la presidenta se reunía con las autoridades rurales), se podían ver asomadas las cabezas de los curiosos.
En el momento en que pasó la llama olímpica, hubo un gran operativo de seguridad. Al menos cuatro helicópteros sobrevolaban la zona, uno de ellos propiedad de C5N, para cubrir el evento. Sin embargo, sólo existieron intentos menores de apagar el fuego por medio de algunas bombitas de agua. Diez minutos más tarde, todo volvía a la rutina de siempre.

Escrito por mauro29 
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