Ayer por la mañana salí de casa camino a una nueva entrevista de trabajo. Al haber acordado el horario para las 11 horas decidí irme tranquilo y con tiempo, por lo que decidí llegar caminando. Fueron unas 30 cuadras (más o menos) que podría recorrer en la misma cantidad de minutos. En tan sólo unos 60 metros -estimo-, al llegar a la primera esquina, un generoso montoncito de excremento de perro hacía de vallado en la puerta de un local comercial.
Mi llamado de atención no se originó por haber visto mierda de perro en la vereda. Es algo tan común en esta ciudad de Buenos Aires como las hojas caídas de los árboles. Lo que sí me produjo indignación fue que la mierda estuviera situada de manera muy prolija en la puerta misma del local. Sentí que el desinterés y la falta de conciencia del dueño del animal (bastante cerca en su condición con el can) como vecino de la ciudad, dejaba de ser tal para pasar a ser un acto de humillación con el propietario del comercio.
Vivo en un barrio bastante paquete de la Capital Federal, donde muchos vecinos suelen salir a pasear a sus perros y lucirlos con mucho orgullo. Pero al momento de recolectar la caca de su linda mascota son los campeones para mirar hacia otro lado. Se los puede ilustrar muy bien con la estrofa del Nano Serrat que dice: “Se agarran de los pelos pero para no ensuciar / van a cagar a casa de otra gente”. Y si, entre esos tipos y yo hay algo personal.
La semana anterior se dió a conocer la declaración jurada del ex presidente de la Nación, presentada en la Oficina Anticorrupción. En ella se podía observar la evolución del patrimonio durante los años 2005, 2006 y 2007 mientras su función era la de ocupar el puesto de mandatario del Poder Ejecutivo Nacional.
Gracias a las propiedades que posee en su nombre (19 casas, 4 departamentos y 2 locales), la renta anual percibida en 2005 fue de $ 276.793. Un año más tarde, la misma y por el mismo concepto fue de $ 1.380.448. Por último, en 2007 con la incorporación de 10 nuevos departamentos, la suma final fue de $ 5.264.105. Mientras tanto, la inflación informada por el INDEK evolucionó a niveles por completo menores.
Sin llegar al extremo del fanatismo, reconozco en “Patricio Rey y los Redonditos de Ricota” a la banda con que mayor aprecio y placer escucho música. Soy consciente de mi débil formación musical, pero de cualquier manera no pienso relegar mis preferencias. Y fue a mis catorce años al escuchar a los Redondos que por vez primera me dije: “si, esta banda me gusta”.
Durante el día de hoy me dispuse a escuchar con suma atención el último disco del Indio Solari, titulado “Porco Rex”. Hace ya unas semanas que mi amigo el Champi me lo había copiado para que lo escuchara, y solo lo había hecho una vez pero sin la concentración que esta obra de arte merece.
Creo no exagerar si digo que el tema del que robé - con dolor - el título para esta entrada, lo escuché hoy no menos de 50 veces (de las cuales 20 habrán sido consecutivas). El pedido a Sole para que lo escuchara fue casi una exigencia. Por si fuera poco, además de sonar en mis oídos, en forma voluntaria siguió rebotando en mi cabeza. Acá lo subo.
Según la enciclopedia on line Wikipedia, el Síndrome de Estocolmo “es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la policía.”
Las liberadas de las FARC, Clara Rojas y Consuelo González, acompañadas por el ministro de interior venezolano.
Desde el mismo atril que acostumbró a ser el lugar preferido de su marido, Cristina Fernandez de Kirchner anunció con bombos y platillos el acuerdo de una obra por la cual se llevará a cabo el desarrollo de un proyecto de trenes de alta velocidad (llamado “Tren Bala”) que comunicará las ciudades de Córdoba, Rosario y Buenos Aires con tecnología de última generación.
Según se informaron fuentes oficiales, el costo de la obra es de 1.300 millones de dólares. Sin embargo, si se considera el costo de financiamiento la cifra ascendería a 3.500 millones de dólares en su totalidad. Se trata de un monto, aún camuflado, demasiado ambicioso teniendo en cuenta las pésimas condiciones en las que viaja el usuario de líneas urbanas en forma diaria para trasladarse desde el Gran Buenos Aires a la Capital Federal .
Por estos días la escasez de moneda se ha convertido en un inconveniente para los ciudadanos. Tanto para los que habitan o circulan por la Ciudad de Buenos Aires como también para los que lo hacen en el Gran Buenos Aires. Este fenómeno suele producirse de manera ocasional, luego desaparece y vuelve a manifestarse un tiempo más adelante, sin aviso previo. Algo similar a las invasiones de mosquitos, para lo cual muchas veces no hay provisión de repelente de insectos que resista.
Hace unos días atrás, el 24 de diciembre, para festejar la Navidad nos reunimos en la casa Graciela, una prima de mi viejo. Es posible que haya ido antes en su casa, pero dudo que fuera hace menos de 10 o 15 años quizás. La primera sensación al entrar fue la de encontrarme en una casa de los años 80 por el estilo de la decoración, los muebles y los espacios. Me trajo muchos recuerdos de la casa de Morón en la que vivimos entre 1979 y 1985, durante mis 3 y 8 años, mas o menos.
Al terminar la cena y luego del brindis de las 12 y de mirar cómo los vecinos dilapidaban dinero al aire, llegó el momento en que los comentarios estaban referidos a los parecidos familiares. Fue la clave para que la dueña de casa fuera a por la colección de viejas fotos que con tanto cuidado conserva.
La primera que vi fue una del año 1919 donde mi abuelo Pastor y su hermano menor Fermín posaban para el ojo artístico de un señor que me imagino habrá escondido su cabeza dentro de un pequeño telón. Del otro lado de la lente “Pastorcito y Fermincito” posaban con sus vestidos y sus raros peinados nuevos.
Uno de los mayores reclamos de la sociedad, sino el más, está dirigido a la inseguridad y la violencia. En consecuencia, la clase dirigencial cada vez mejor asesorada por los analistas del marketing político incorpora a sus discursos de campaña sus propuestas para luchar contra tal flagelo.
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Mientras la sensación térmica de ayer a las 16 horas marcaba los 41 grados, yo iba viajando en tren desde Castelar a Once. Sí quiero exagerar, así que estimo que arriba de los vagones podría estar haciendo unos 12 o 15 grados más de temperatura lo que hizo del viaje un suplicio. A pesar que viajé sentado, ya que no se trataba de horario pico, lo hice padeciendo durante los treinta y tantos minutos que demanda el recorrido.
El presidente francés Nicolás Sarkozy reúne algunas características de los nefastos mandatorios de nuestro país. Sólo que en comparación con los argentinos, el galo marca algunas claras diferencias. Días atrás se tomó 5 días de vacaciones por Egipto junto su flamante novia, la famosa ex modelo italiana Carla Bruni. Para ello aprovechó las bondades de un poderoso empresario francés, quién le facilitó un jet privado libre de gastos que le sirviese como medio de transporte. Además, para descansar por las noches se alojó en un hotel 5 estrellas de estilo victoriano donde la noche cuesta 1.600 dólares, pero que también le resultó gratis debido que el mismo pertenece a un grupo empresario francés.
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